23 Sep Beneficios del viaje consciente: cómo conectar contigo mismo mientras exploras el mundo
Viajar nos saca de todo aquello a lo que estamos acostumbrados. Cambian nuestros horarios, nuestra alimentación, el idioma, el entorno y hasta la manera en la que nos movemos por el mundo.
Nos exponemos a nuevas experiencias y sensaciones y, ante lo desconocido, es completamente normal que nuestra mente se ponga en estado de alerta.
Practica el turismo consciente en tus viajes
Pero ¿qué pasaría si utilizáramos esta extraordinaria oportunidad para conocernos mejor?
Un viaje puede mostrarnos que somos mucho más valientes de lo que creíamos. Pueden surgir cualidades que no sabíamos que teníamos: quizá descubrimos que ante una situación inesperada somos prácticos y resolutivos. Pero también podemos observar otras partes de nosotros: que nos distraemos, nos desesperamos o nos enojamos cuando las cosas no salen como esperábamos.
Ahí comienza el viaje consciente: cuando además de descubrir un lugar, comenzamos a observarnos a nosotros mismos mientras lo recorremos.
Sitúate en el momento presente
Los aeropuertos son un gran ejemplo. Muchas personas terminan discutiendo con sus familiares o compañeros de viaje ante el estrés de perder un vuelo, pasar migración, olvidar el pasaporte o simplemente por miedo a volar.
Observa lo que está sucediendo en tu mente. Muchos de esos miedos son pensamientos sobre todo lo que podría salir mal. Estamos viviendo una catástrofe imaginaria que todavía no ha sucedido, en lugar de estar donde realmente estamos.
En esos momentos, la respiración puede convertirse en nuestra mejor aliada.
Mientras esperas tu vuelo, prueba hacer 21 respiraciones conscientes. No necesitas hacer nada complicado. Simplemente observa el aire entrando y saliendo por tu nariz y permite que poco a poco disminuya el ritmo de tu respiración.
Regresar al cuerpo y al momento presente puede cambiar por completo nuestra manera de reaccionar ante lo desconocido.
Comienza el día con una intención
Cuando despiertes en un hotel, antes de revisar el teléfono o comenzar con el itinerario, dedica unos minutos a respirar y calmar tu mente.
Recuerda dónde estás.
Probablemente planeaste durante meses ese viaje. Genera conscientemente una intención para ese día: estar presente, disfrutar y permitirte descubrir.

Miembro de la comunidad Karen people
Incluso la melancolía por aquello que dejamos en casa puede aparecer cuando viajamos. No es necesario rechazarla. Podemos observarla y, al mismo tiempo, recordar que este día y este lugar no volverán a repetirse exactamente de la misma manera.
Suelta tus expectativas
Muchas veces viajamos con una película previamente construida en nuestra imaginación. El problema aparece cuando la realidad no coincide con ella.
Recuerdo perfectamente mi primer viaje a Nueva York cuando era niña. Había imaginado tantas veces sus enormes edificios que, al llegar, ¡me parecieron más chaparros de lo que esperaba!
Mi decepción era tal que incluso la visita a FAO Schwarz, una de las jugueterías más emblemáticas de Nueva York, terminó siendo una experiencia agridulce. Mis expectativas no me permitían disfrutar plenamente de lo que realmente estaban viendo mis ojos.
Aprendí algo que intento llevar conmigo a cada viaje: dejar espacio para el asombro.
Hoy intento viajar con una mirada inocente, abierta y sin prejuicios. En lugar de comparar lo que encuentro con lo que imaginaba, dejo que cada lugar me sorprenda.
Viaja con tus cinco sentidos
Practicar el viaje consciente también significa recordar que conocemos el mundo con mucho más que la vista.
Cada lugar tiene sonidos, texturas, sabores y aromas capaces de anclarnos profundamente al presente.
Hanoi, por ejemplo, tiene para mí un olor muy particular: fresco, húmedo, ligeramente dulce, mezclado con el aroma del café. En Tailandia recuerdo perfectamente el olor del incienso dentro de los templos. En Angkor Wat puedes acercarte a sus muros, tocar sus relieves y sentir bajo tus manos la frescura de la piedra.
Detente unos segundos. Observa qué estás viendo, qué escuchas, qué aromas percibes, qué siente tu piel y qué sabores aparecen.
Utilizar conscientemente nuestros cinco sentidos es una de las formas más sencillas de practicar mindfulness mientras viajamos.
Porque viajar conscientemente no significa solamente recorrer lugares extraordinarios. Significa aprender a estar verdaderamente presentes en ellos.
Y quizá ahí se encuentre uno de los mayores regalos del viaje: mientras exploramos el mundo exterior, comenzamos también a descubrir nuestro propio mundo interior.
En otro artículo abordamos las bases del turismo consciente con un decálogo que puede servir para poner en marcha la teoríaa en la práctica.